Tanto si tienes una póliza a todo riesgo como si tienes un “terceros” o algún seguro combinado, la forma de declarar el parte de accidente debe ser lo más completa y precisa que te resulte posible, para que la tramitación se inicie con suficiente información y no se produzcan errores o demoras innecesarios.
En algunos casos, además, conocer desde el inicio todas las circunstancias o participantes que intervinieron en el accidente contribuye a definir claramente el camino a seguir, así como a la obtención prioritaria de la información adicional que se precise para su mejor gestión. Por ejemplo, conocer que intervino una autoridad (Policía Local, Guardia Civil de Tráfico, etc.) desde la toma del parte de accidente, puede permitir que se obtenga el informe o atestado con prontitud y se pueda definir la responsabilidad o reconstruir las maniobras de los que intervinieron en la colisión para atender los daños de los perjudicados.
Como recomendación, antes de declarar el parte de accidente, debemos tener claras las circunstancias que acontecieron en el mismo (lugar, fecha y hora en que ocurrió, maniobras de cada vehículo, puntos de impacto entre los vehículos y los daños que sufrieron, datos de todos los intervinientes -nombre, dirección, teléfono, aseguradora, etc.-, datos de la autoridad interviniente, datos de los lesionados, si los hubo, todos los daños y perjuicios derivados del accidente –objetos personales, pérdida de ingreso, etc.- e información de los objetos (mobiliario urbano u objetos de la vía –señales, biondas, cajetines, etc.) o animales.
Si tras el accidente cumplimentamos una Declaración Amistosa de Accidente (D.A.A.) deberemos presentarla en nuestra aseguradora, sólo nuestra copia, y ampliarla con la información adicional que no se requiere en el formulario del parte amistoso a cumplimentar. Si no sabemos cómo cumplimentar correctamente una D.A.A. es preferible no utilizarla.
Si te resulta difícil explicar cómo sucedieron los acontecimientos, auxíliate con un croquis donde dibujes las maniobras de cada vehículo.
Si no tuviste conocimiento en el momento del accidente de los posibles testigos que presenciaron el accidente recuerda si existía algún bar o comercio donde alguien pudiera haberlo visto.
Por último, es muy importante que no aportes información fruto de tu imaginación, ni exageres ni minimices las consecuencias del accidente y, por supuesto, no intentes cambiar las cosas. Tanto por tu propio beneficio como por el perjuicio que puedes generar al resto de intervinientes en el accidente, evita liar las cosas y cuéntalas como realmente ocurrieron. Aunque hoy prodigan en los foros los que alardean de las artimañas que utilizan para obtener beneficios de las aseguradoras, recuerda que son apenas un 5% de los que lo han intentado. El 95% que no consiguió su objetivo no lo suele contar y contribuyen a que todos paguemos los costes que suponen sus “alardes de ingenio”.
Si tienes dificultades para explicar o aclarar lo que sucedió, aporta toda la información que conoces, sin cuentos, y deja que los profesionales de tu compañía hagan el resto, seguro que no te arrepentirás.
Mario Capel

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada