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¿Por qué hay que declarar el parte de accidente a la aseguradora?

Muchas veces nos hacemos este tipo de preguntas que en sí mismo parece tener una respuesta dentro de la misma pregunta, pero hay veces que lo evidente no se manifiesta en lo esperado.

Posiblemente la respuesta a la pregunta puede venir de distintos enfoques, y me explico:
Si este breve texto pretendiera tener un enfoque jurídico, sin duda nos remitiríamos a la Ley de Contrato donde en su art. 16 nos indica que (dicho de una forma no muy jurídica) que estamos obligados por dicha ley a declarar el parte en un plazo de siete días.

Sin embargo, si nos ponemos realmente ante un planteamiento más práctico, realista y dado que vivimos en sociedad, más solidario y pensando en los demás, no podemos encontrar con una realidad más agradable a la par que interesada.

Si tengo que declarar un parte en el que yo he sido el perjudicado, es decir, el que ha recibido el golpe sin comerlo ni beberlo, seré diligente en decírselo a la aseguradora ya que entre otras cosas es ésta la que se ocupa de todos los trámites para proteger mis intereses. Esto, aunque pueda sonar a un anuncio de los muchos que vemos u oímos en los medios de comunicación, es algo más ya que las aseguradoras están para dar servicio a sus clientes en virtud del contrato suscrito.

Pero ¿qué pasa cuando soy yo el causante o culpable?
No hay que buscar en este adjetivo una interpretación peyorativa, muy al contrario, simplemente la que se indica en Real Academia Española o en el ordenamiento jurídico español.
Cuando uno es responsable de sus actos y ha producido algún tipo de daño a otr@ debe comunicárselo rápidamente a su compañía de seguros para que el/la perjudicad@ sea resarcid@ lo antes posible.

Esto, que suena algo técnico y enrevesado, no es más que la lógica humana y social de las sociedades avanzadas, en las que se debe disminuir el tiempo que alguien está sin su coche y lo que le provoca dicha situación ya que no puede ir al trabajo en coche, o no puede recoger a sus hijos del colegio y llevarlos a natación, o no puede ir el fin de semana a comer a un pequeño restaurante situado en el otro extremo de su localidad de residencia.

Y esto que puede parecernos normal se produce constantemente teniendo muchas veces que sufrir la desidia de terceros en sus propias carnes y la insolidaridad por no hacer las cosas en su justa medida.

Además, las compañías o mutuas aseguradoras necesitan saber con rapidez los siniestros que han tenido sus asegurados para prepararse ante las gestiones que deben realizarse. Esto también puede sonar como una frase sin contenido, pero las empresas dedicadas a esta actividad empresarial deben tener el personal suficiente para la gestión de dicha declaración de accidente, para peritar el vehículo, para atender cualquier consulta tanto del cliente como del perjudicado de accidente así como a otras muchas personas que actúan en la sombra y cuyo objetivo es prestar servicio a sus clientes.

Manuel Huertas