El Blog del Seguro Fácil

La desatención: un riesgo no percibido

Malos olores

Por medio de ION Comunicación me enteré, el 30 de mayo, de que, según una encuesta de AutoScout24, un “42% de los españoles nunca compraría el coche de un fumador”, “debido al mal olor”, y de que, además, un 61% no permitirían fumar en su coche a ninguno de los pasajeros por la sencilla razón de que "echaría a perder el ambientador".

Lo que resulta curioso es que el 21% de ellos dejaría fumar a su acompañante si éste o ésta están de “buen ver” (¡Grandes causas, grandes convicciones!)

¿Fumar reduce la atención?

Lo que me interesa sobre el hábito del tabaco al volante es en qué medida esta conducta influye en la atención del conductor, pues es sabido –datos RACC 2008*- que las distracciones intervienen en el 34% de los accidentes de tráfico.

La Ley antitabaco pretende también ‘colarse’ en el interior de nuestro vehículo so pretexto de constituirse en una medida de seguridad más, en este caso preventiva, mientras que el 52% de los conductores consideramos el vehículo como uno de los últimos reductos de libertad en una encuesta en la que el 55% de los respondientes declararon no ser fumadores.

Invasión publicitaria

En este asunto de las distracciones, y pretendiendo ser coherentes, lo que habría que hacer, no también, sino antes de legislar otra ‘persecución’, es valorar en qué medida otros aspectos que podemos considerar connaturales al tráfico nos distraen poniéndonos en riesgo de cometer o de sufrir un accidente.

Me refiero a la señalética que invade vías y paisajes a base de rótulos electrónicos (carteles publicitarios de leds; pantallas multilínea) y a toda suerte de invasión publicitaria que lo que pretende es precisamente llamar la atención del conductor. Pero también hay que considerar los pingües beneficios que acarrea alquilar estas opciones intrusivas.

Si admitimos el RACC como una fuente fidedigna, y la categorización de las distracciones que propone, según su nivel de complejidad (Bajo, Medio y Elevado) y nos creemos que “mirar objetos en el exterior del vehículo” representa un riesgo Medio, entonces ¿qué papel juega toda aquella imaginería exterior en las carreteras y vías urbanas, máxime teniendo en cuenta que a mayor velocidad mayor riesgo?

Americanos, australianos y noruegos

Resulta interesante señalar que, tanto en América, como en Australia y en Noruega, los estudios realizados parecen coincidir en que los mismos no son concluyentes. Ahí les dejo algunas consideraciones que nos pueden hacer reflexionar:

1. “A mayor número de señales y paneles electrónicos, mayor accidentalidad, pero sin que se pueda establecer relación de causalidad” (América)

2. “A mayor número de señales y anuncios, peor conducción, si bien estos resultados son difíciles de generalizar a la conducción natural y se concluye la necesidad de profundizar en este campo de estudio” (Australia)

3. “Si bien los paneles electrónicos resultan efectivos, debe tenerse en cuenta que su nivel de demanda puede exceder la capacidad de atención de algunos conductores, sobre todo en situaciones de alta densidad de tráfico, provocando frenadas bruscas y problemas de seguridad” (Noruega.)

No se sabe…

Para finalizar, una cita textual del referido estudio: “El análisis de la relación entre fumar al conducir y accidentalidad ha dado lugar a resultados contradictorios y sin duda requiere mayor investigación futura.”

Javier Villalba

* “La distracción de los conductores: un riesgo no percibido” [estudio RACC]