La respuesta es compleja. Hay miles de atascos al día en muy diferentes zonas y circunstancias. Se han hecho multitud de estudios e investigaciones. Una de las conclusiones coincidentes es el fenómeno llamado acordeón. El efecto acordeón se provoca por un cambio muy fuerte de ritmo en la vía. O lo que es lo mismo, por un frenazo brusco que provoca multitud de frenazos bruscos en cadena.
Uno de estos estudios reales lo hicieron en la Universidad de Nagoya, y se certifica ese efecto acordeón y ralentización. Podéis verlo en el siguiente video:
Si un coche cambia de carril, provocará quizá que otro coche de dicho carril tenga que reducir un poco la velocidad, y ese efecto se propagará hacia atrás. Lo cual nos ofrece una pista: la mejor forma de evitar los embotellamientos es conducir a una velocidad regular, no acelerar cuando vemos un vacío grande frente a nosotros.
Estos investigaciones científicas tienen su traslado a un plano de nuestra realidad. Y se traduce en los límites de velocidad variables. Estos suponen que en función de la congestión se modificarán esos límites de velocidad para buscar la conclusión del experimento que comentábamos. Tratar de mantener una velocidad regular en toda la vía. Barcelona ya ha puesto en marcha esta técnica.

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